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Pasión de entrega 2

Suelto su melena y así mismo su cabeza que hace momentos no dejaba de chuparme. Tirando de su cadena al mismo tiempo que caminaba hacia una mesa larga y poco ancha ( 4 metros de largo y 1.5 de ancho), digo:
Levántate, despójate de lo que queda de tus ropas –Inmediato se incorpora, desliza sus ropas hacia el suelo, dejando su cuerpo desnudo como ya hace tiempo he desnudado su alma, su mente y sus sentimientos. Ella sabe que es mía por dentro, su esencia se halla seducida a mi fuerza dominante y mi forma de ser para guiarla, instruirla.

Aquí estoy, disponga de mi… como usted desee mi Dueño – Su rostro deslumbra por la pasión, deseo, entrega y devoción en el brillo de sus ojos y el morderse los labios levemente.

Le ayudo a subirse a la mesa, su cuerpo queda boca arriba, la noto impaciente, con incertidumbre de lo que va a pasar. Ato sus manos en la parte superior de la mesa con una cuerda de seda que he dispuesto para esta ocasión tan especial y mágica; bajo a sus pies hago el mismo efecto anterior, quedando en forma de una cruz en forma de X, su cuerpo se siente indefenso ante esta pose…

Busco una vendas y una mordaza con una bola en medio de ella, me situó sobre ella, haciendo uso de la venda y mordaza, así su cuerpo puede experimentar sensaciones al máximo, desconocer lo que pasará o que ocurre a su alrededor, sólo oídos y tacto quedan al descubierto, centrando su placer y mi placer al máximo.

Ya eres mía ¿Estas preparada perra? – intenta pronunciar palabras pero apenas y sale sonido de sus labios – No importa si estas o no, Yo sabré hacer que lo estés.

Ya tengo sobre la mesa varias pinzas que usare sobre su cuerpo… Voy poniendo en sus pezones, en sus pechos, en los labios de su vagina alrededor poniendo 5 pinzas en su coño.

Solo logra pronunciar gemidos en cada pinza que voy poniendo, siento la húmedad de su cuerpo y la excitación del mio. Después, enciendo una vela, que espero se las flamas hagan su trabajo.. mi boca.. se apodera de su pechos que voy lamiendo… ¿te gusta verdad perra?

mmm— es lo que puede pronunciar, sé que esta a mi merced, impaciente, deseosa y esperando que sea follada, usada a mi placer.

La deseo también, pero me gusta prolongar el placer al máximo, sentir el control dentro de mi ser, y su entrega…

Agarro la vela, y dejo caer gotas sobre sus pechos, en forma círculos como si dibujar sus pechos, esas tetas que son mi placer, y después voy deslizando las gotas hacia su estomago… hasta que llegue en su coño, ahí en donde sé que gritara pero la mordazar amortiguara sus sonido, sé que ella le gusta complacerme, le excita saber que puedo hacer con ella lo que desee, así es lo que quería.

La imagen que veo en la mesa es de entrega, de placer, su cuerpo con pinzas mostrando el dolor, las gotas de cera que muestran el fuego de su pasión, la venda de confianza en mí, sus labios sellados por la entrega, su cuerpo dispuesto a ser usado a mi placer, la sonrisa que se dibuja en sus labios, sé que esta deseosa, sus fluidos y su cuerpo caliente me confirman, me piden más, sobre todo que continué.

ME tomo el tiempo para contemplar su cuerpo, y después voy acariciando sus muslos, sus estomago.. quiero quedarme con la imagen de su cuerpo en mis manos, después, quito las pinzas de su coño, mi boca ocupa su lugar, lamiendo a mi placer, metiendo mi lengua en su más profundo rincón, disfruto de su entrega.

Sonrió, mis manos van quitando las pinzas para poder mirar las marcas que he podido dejarle, quito la mordaza, la vendas de los ojos despacio, quiero ver la mirada en sus ojos, escuchar que pronunciar sus labios deseosos y húmedos.

¿Te encuentras bien ? mientras mi boca la besa levemente, y mis manos acarician su rostro con ternura, suavidad.

Sí, mi Dueño… Soy suya, disfruto de sentirme entregada – su mirada esta con brillo de pasión, sus labios se muerden, como si quisiera guardar el sabor de mi beso.

Desato tus manos, sus pies, quiero disfrutar de ella como ambos deseamos, nuestros cuerpos nos piden, la tomo de la cintura, la situó poco a poco a la orilla de la mesa, mis manos se apoderan de cuerpo, acaricio sus muslos, ella solo gira a verme, a mirarme con deseo, pasión.

Ya, mi Dueño, folleme, démelo por favor… – Con suplicio, sus manos aprisionándose, sus piernas abriéndose.

Sin meditar palabra, la penetre de golpe en su coño, entro rápido porque estaba húmedo, empeze a moverme, y sujetar su cabellos por detrás, asi la podía mover, es mi puta, es mi esclava, sus gemidos son fuerte y continuos.

Ah… sí, mi amo….. Siga, por favor, no pare, lléneme, Quiero que me haga suya – No podía ser menos que esa sensación de placer desmedido, de entrega absoluta y placer compartido.

La folle mas duro, que mis manos buscaron sus tetas para manosearla, apretar sus pechos, sentir como sus pezones duros y en punta los tomaba para mi.

Más, Deme más, Si, uses mi pezones mi Dueño, por favor, folleme.. – Ella pronunciar entre voz cortante y excitada.

Fueron minutos que prolongue mis embestidas con fuerza, con ganas, hasta el momento que ambos alcanzamos un orgasmo juntos, que quede sobre ella, abrazándola, y mis labios buscaron los suyos, como ella a los míos, besando con pasión, con esa complicidad que nos llenaba por completo.

Yo la tome de la cintura, la ayude a incorporarse, la lleve al sofá para poder descansar, ella se puso en mi pecho, y yo la acariciaba su rostro, mientras la besaba, y solo nuestras miradas quedaban perdidas del uno al otro. Sólo la sensación de ser mía y de ser su Dueño, una sonrisa, un beso, una pasión.

Pasión de entrega

Era una tarde de verano, se empezaba a desvanecer los rayos del sol  y yo me encontraba frente a su puerta, ese día  me puse un pantalón negro, botas negras, una camisa negra a medio botonar: quería que al verme deseara besar mi pecho, estremecerse al abrazarme, sentir su cuerpo.
 
Toque el timbre, me recargue sobre a un lado de la puerta, espere a que ella abriera la puerta, a lo lejos pude escuchar sus tacones, el tiempo se detuvo por un momento, abrió la puerta:
 
Hola mi Dueño – terminando de hablar ella me sonrió, se abalanzó a besarme suavemente, con pasión.
 
La recorrí de su cabeza a pies, su cabello estaba suelto, pelirrojo, sus parpados levemente de negros, sus labios de un rosa frenesí, un vestido ceñido a su cuerpo, negro, con una abertura a los lados  y a la mitad de sus muslos, unas botas negras que llegaban a sus muslos, eran de tipo entrecruzadas.
 
¡Hermosa estas! – pronuncie con fuerza,  toque su cabeza, sólo sonrío y se arrodillo, sus manos adelante; poniendo la cadena sobre ellas – Tome mi Dueño, soy suya- bajando su mirada, pude ver su sonrisa.
Coloque la cadena al extremo de la argolla de su collar, sentí mi cuerpo vibrar, sentir su mirada sobre mí, empecé a entrar a su casa, solo tire de la correa, sin importarme mirar atrás, sabía que haría.
 
Escuchaba sus pasos detrás de mí,  caminando a 4 patas, solo me dirigía a la sala, en mi sillón preferido, a sentarme, a disponer de ella, en algún momento de mi travesía escuche  su jadeo. Llegamos, me senté, ella sólo se puso delante de mí, quedando de perfil su cuerpo.
¿Estas lista para este fin de semana mi puta? – poniendo mis pies sobre su espalda, tirando la cadena para que su rostro me mirarla.
 
Si, mi Dueño- respondió con ímpetu y su voz pausada por la excitación.
Cogí la fusta que se hallaba sobre la mesa (una mesa que poníamos las juguetes para usar cerca del sillón), acaricie su rostro suave con la fusta pasándola por todo su rostro, viendo su mirada de deseo, me gusta la sensación de control sobre ella.
 
Bajo mis pies, me incorporó detrás de ella, subo su vestido como puedo… sin previo aviso doy un azote sobre sus nalgas con fuerza, escucho un gemido al dárselo, noto que he dejado marca, y continuo azotando con dureza unas 20 veces, no puedo dejar de mirar como se va poniendo mas rojo su nalgas, y ella se limita a decir:
 
Sí, deme más, Ahh Ah … mi Dueño por favor- entre gritos entre cortados, noto su coño mojado, húmedo, y caliente por mi poder sobre ella.
 
Siento excitación, deseo, control, soy su Dueño, su Amo, me gusta ser feliz con su entrega, con sus deseos que son para mí, y disponer de ella en este momento.
 
Eres mía – Pronuncio con voz firme y autoritaria, paso la fusta por debajo de su coño mientras empiezo a hablarle, tocando su coño con la punta de la fusta.
 
Mi dueño por favor, me excito como su perra en celo- Dice con excitación y su respiración agitada.
 
Sí, eres mi perra en celo, estas vestida como lo puta que eres para mí –Hago un silencio pausado –  ¿Quién manda?
 
Ud,  mi Dueño,  sabe que sólo usted dispone de mi – responde.
 
Dime la frase que me gusta que digas para mí – Digo.
 
Mi Dueño me puede usar dónde quiera, cómo quiera, y con quién usted quiera, soy suya mi Dueño, sólo suya, Deme más por favor – con tono de suplicia
 
Uf, me gusta como me roza mi coño de puta en celo – sus labios se muerden para evitar gemir, sabe que si gime, le dejaré de rozar su coño.
Sin meditar palabra, le doy un azote en su coño, quería demostrarle y hacerla sentir que mando  y tengo el control – Ten mi puta ¿Así te gusta?
 
¡Ay! Mi Dueño –Grito con dolor y con excitación.
 
Uf, estoy cada mas caliente, mucho… le deseo mi Dueño – me mira con deseo, con respeto, girando su cabeza mirándome desde los pies hasta encontrar mi mirada.
 
Cojo un consolador que esta sobre la mesa con velocidades… voy metiendo dentro de su coño despacio, poco a poco sintiendo como ella gime en cada centímetro que le voy penetrando, y ella solo dice:
Deme su polla, folleme mi Dueño, soy suya y para usted – su voz entre cortada.
 
Enciendo el consolador al máximo nivel, después me voy a sentar sobre el sofá frente a ella, me abro el pantalón delante suyo, y digo: Sácame mi polla mi puta, hazlo, cumple con tus servicios de puta… ¿no la quieres?
 
Si, voy mi Dueño – Acercandose a  4 patas como la perrita en celo , con sus manos fue sacando mi polla, sus calientes y suaves manos, viendo como estaba dura ante sus ojos, notaba su deseo en su mirada, me miro y dijo: ¿La meto en mi boca, por favor?
 
Sí, es tuya, tómala mi puta – Noto sus labios ir apretándome y deslizando sus labios por la cabeza, hasta meterla hasta el final, aprieta , saca sus labios, su lengua acaricia mi glande en círculos como si fuera una paleta, la saborea  y no para de mirarme a momentos, entre gemidos semi-ahogados por la vibración del consolador y el deseo de tener mi polla en su boca.
 
Sin decir nada, sujeto su cabeza hasta el fondo, sosteniéndola con fuerza – Aghh, uhmm, uhmmm mi due.. mmm  uhmmm – Quiere pronunciar palabra pero no la dejo, solo me encanta tenerla así.
 
Continuara….